El Liderazgo vs la cultura del esfuerzo

Podríamos decir que en las empresas españolas prevalece la “cultura del esfuerzo” sobre la “cultura del compromiso”.

Hemos visto recientemente declaraciones de empresarios y gente de la considerada “relevante” haciendo apología de la famosa “Cultura del Esfuerzo” como algo tan exaltado en estos días que corren.

Se hace una apología del esfuerzo como parabién, por una parte como algo que falta a las generaciones actuales y por otra, como factor o ingrediente que nos puede y nos debe sacar de esta crisis a poco que nos pongamos a ello.

Sin embargo y bajo mi criterio, este es un falso principio que se nos inculca desde muy jóvenes y seguidamente explico él porque:

Las raíces de este paradigma se encuentran en nuestra infancia y viene muy marcada por la religión.

Se nos ha dicho que nuestros primeros padres vivían en un Paraíso terrenal en el que disfrutaban y tenían todo hecho, sin embargo, a uno de ellos se le ocurrió comer una fruta prohibida y fueron castigados a “ganarse el pan con el sudor de la frente”, en otras palabras, fueron “castigados” a trabajar ………… a partir de ese momento el trabajo fue considerado por la humanidad, (según los principios religiosos), como un castigo que llevaba parejo el “sudor” como síntoma de esfuerzo y sufrimiento.

Esto son los hechos y esas son las creencias que nuestra cultura occidental y religiosa nos ha inculcado desde bien pequeños y es el patrón sobre el que se anclan nuestros criterios a la hora de valorar las cosas, ya sea en el terreno personal como en el profesional.

 

¿Qué sucede cuando se consigue algo que no encaja en esa supuesta “Cultura del Esfuerzo” ?

Personalmente creo que es una lacra que limita más que potencia a las persona y a las organizaciones (empresas). ¿Qué sucede cuando se consigue algo que no cuesta esfuerzo? Sencillamente no se valora y punto, por eso una idea brillante obtenida mediante una reunión o “tormenta de ideas” nunca será comparable con “arduas y duras jornadas de trabajo”.

He vivido organizaciones que están ancladas en el axioma del esfuerzo, bien porque forma parte de la cultura de la propiedad, bien porque forma parte de un “copia y pega” oído de alguien con transcendencia y credibilidad en esa organización. El resultado es que son organizaciones en donde se predica el trabajo de “sol a sol”, el “sudar la camiseta” y donde el disfrute forma parte de la utopía en el que ya muy pocos creen. Suelen ser organizaciones muy presidencialistas.

Tienen tintes sobradamente autoritarios disfrazados de un paternalismo, (“alguien nos cuida”), muy sutil, en donde nunca nada es suficiente, siempre falta un poco más que podríamos haber hecho, nunca hay una satisfacción plena y por supuesto, el agradecimiento, el reconocimiento del trabajo bien hecho, no forma parte de lo que la empresa y el directivo hace con sus colaboradores, este aspecto se ve como algo mundano al que uno no puede rebajarse, so riesgo de parecer débil y complaciente.

Ya se sabe, el aflorar un sentimiento natural y sincero de agradecimiento es percibido simplemente como una debilidad ya que choca frontalmente con ser “duro” y demostrar fortaleza en todo tipo de situaciones, incluidas las de agradecimiento a alguien que ha aportado valor a la Compañía.

Recuerdo una conversación con el Director General de un famoso Grupo empresarial al que le daba feedback de su equipo comercial con el que había trabajado. Después de haber finalizado mi alocución, apostilló:

  • Muy bien Quico, pero se tienen que esforzar más, están de brazos caídos y su productividad tiene que aumentar más, tienen que trabajar con mas tensión!!!
  • Muy bien Pepe!! (nombre ficticio), contesté, ¿En cuánto está actualmente su productividad y cuánto quieres que suba?

Se hizo un silencio sepulcral y no hubo contestación, porque sencillamente ese dato no existía.

  • Ya sabes lo que quiero decir: que se pongan las pilas!!!, me contestó.

Esta conversación suele ser un buen ejemplo de esto que estoy comentando:

  • Nunca es suficiente con lo que se hace.
  • Nunca hay plena satisfacción
  • Todo está sustentado en interpretaciones: ¿Cómo se puede exigir más productividad si no se sabe la que existe? ¿Cuál es el criterio que se sigue para decir que la productividad que hay es baja si no está medida?
  • Se exige tensión, cuando la tensión es la forma en la que cada uno vive lo que sucede. Si tengo miedo, me tensiono, si disfruto, me relajo.

Propongo sustituir la palabra tensión por exigencia, pongamos un ejemplo

Esa empresa ha pasado por momentos duros en esta crisis y la propiedad decidió de forma inconsciente que sus miedos e incertidumbres fueran transmitidos al resto de la organización para que esa tensión produjera el que “se pusieran las pilas”, resultado: Se consiguió una organización atemorizada, que decidía lo imprescindible a fin de no “meter la pata”. Resultado, se volvieron más vulnerables a la crisis.

Sin embargo, otra organización, de similares características, decidió combatir la situación con hechos y exigencias, de forma que se acotaron las actuaciones. Estaba prohibido hablar de interpretaciones, tan solo de hechos, de manera que cuando el departamento de Atención al cliente tuvo que mejorar su respuesta ante el cliente cada vez más exigente, lo que se hizo fue transmitir los hechos y reclamar la exigencia:

  • Señores, se les dijo, estamos ante una situación convulsa en donde los clientes se han vuelto más exigentes y el Mercado mas voluble; El que antes se adapte a esta situación, más probabilidad de subsistir tendrá. Nuestro tiempo de respuesta actual para satisfacer una reclamación es de 5 días, necesitamos acortar ese espacio a 3 días máximo. ¿Cómo creen ustedes que lo podemos hacer?

El equipo reaccionó encontrando la forma de poder hacerlo (2,5 días fue su resultado) y merecieron el aplauso de la Dirección por el trabajo hecho.

Por eso propongo la sustitución de la palabra “esfuerzo” por ENTREGA.

¿Cuál es la diferencia? La respuesta es sencilla y demoledora si nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Cuándo nos entregamos a algo? (sea proyecto o persona) ………… sencillamente cuando creemos en ello!!

Todas las personas del mundo trabajan porque en ello encuentran una motivación que actúa de motor para moverse hacia eso que quieren conseguir.

Las motivaciones, como decía Maslow, pueden tener varios escalones desde el puramente crematístico –económico- hasta el de realización personal.

En puestos de responsabilidad, la organización tiene que encontrar la razón que cada profesional tiene para hacer las cosas, en definitiva su “para que”; de esa forma será capaz de brindarle un escenario a través del cual, él encuentre en la empresa su forma de desarrollarse personalmente. Digamos que encuentra en la empresa una parte con la que poder realizar sus anhelos.

El Directivo tiene que crear ese clima de apertura y sinceridad

El Directivo tiene que crear ese clima de apertura y sinceridad porque con ello consigue que el profesional se sienta realizado y, aporte valor a la compañía, la sienta como parte suya.

Las diferencias son claras: en el esfuerzo se le exige al profesional porque para eso se le paga, mientras que en la entrega, el profesional entiende el proyecto como una continuación de sí.

Rafa Nadal es un buen ejemplo de eso: el siente que el tenis es su vida y es su elección, por eso sus jornadas de entrenamiento y su lucha constante por mejorar las lleva con ilusión porque forman parte de su proyecto vital, de ahí que diga “el secreto consiste en disfrutar sufriendo”, porque sabe que todo tiene su precio, incluso por disfrutar.

¿Pero cómo vas a hacer eso si no lo sientes como propio? ……….. sencillamente imposible!!

Selección para puestos  directivos

Cuando hacemos selección de puestos directivos para alguna Compañía relevante, nuestro trabajo va centrado, sobre todo, en buscar cual es el proyecto vital del candidato y con ello ver cómo encaja en el proyecto vital de la empresa y en su cultura, solo de esa forma, entendemos que puede haber entrega.

La autorrealización sólo se entiende cuando lo que haces contribuye a lo que tú quieres ser y hacer en la vida, y ese es el secreto que todo buen directivo tiene que ser capaz de encontrar de forma explícita o implícita de cada uno de los miembros de su equipo, solo así será capaz de encontrar la forma es que ellos, de forma voluntaria, se entreguen al proyecto empresarial.

Por eso sostengo y mantengo que el esfuerzo solo sirve para……………. El estreñimiento!!

Equipo de trabajoel-paradigma-de-la-inmediatez