Coaching Empresarial: los 4 pasos para crear un equipo de trabajo competente


En el coaching empresarial se resalta que la diferencia entre un equipo y un equipo de trabajo competente estriba en que los primeros han abandonado de una forma lenta, paulatina  y silenciosamente el campo de los EGOS PERSONALES para poner la mirada en el objetivo que les une, mientras que los segundos (el Grupo) son excelentes profesionales más preocupados por satisfacer sus propios intereses que suelen estar por encima de los intereses comunes.

En multitud de ocasiones esos intereses serán contrapuestos a los del resto de los componentes del grupo, provocando bloqueos o incluso, fuertes enfrentamientos internos.

Por eso el secreto para la construcción de un equipo cohesionado estriba en 4 sencillos y simples pasos, pero de dificultosa implantación.

Estos pasos están fundamentados en la observación del comportamiento de las personas dentro del Grupo y de cómo el Responsable del Equipo va gestionando esas situaciones.

PASO 1: ¿Quién es el otro en un equipo de trabajo?

Cuando alguien se incorpora a un equipo de trabajo, en contra de lo que pudiera parecer, sus esfuerzos se centran en efectuar 2 acciones:

La primera de ellas es la necesidad de buscar la aceptación del grupo en el que se quiere integrar, al igual como hacen los adolescentes en su integración en las pandillas, buscamos gustar y ser aceptados.

La segunda de las acciones es determinar cuan sano es el grupo y los miembros que lo configuran, explorando a través de conversaciones y gestos, las características personales de cada miembro, para determinar con ello, como cuanto son de fiar.

El papel del Responsable del equipo en esta fase es crucial, ya que no solo debe establecer los criterios sobre los cuales se va a regir el equipo, sino sobre todo, ejercer un papel aglutinador entre ellos, de forma que los esfuerzos vayan encaminados a convencer a cada uno, resaltando la importancia de su presencia en el equipo, y resaltando el valor que puede aportar al equipo y como eso puede ser beneficioso en las aspiraciones personales que cada uno de los componentes tiene.

Todos a través de nuestro trabajo buscamos que la realización del mismo cumpla un doble fin: Ayudar a conseguir lo que la empresa busca y sentir que la realización del mismo satisfaga las aspiraciones personales de cada uno: ¿Qué significado tiene para mí esto que estoy haciendo? sería la premisa.

Toni Nadal sostiene que jugar a tenis no es solo pasar una pelota por encima de la red, es conseguir a través de ello, que tenga un sentido para Rafa, …. la de ser mejor jugador, la de ser mejor persona.

Una vez conseguido esto, y solo después de haberlo conseguido con certeza, viene el 2º paso:

PASO 2: ¿Cuál es mi papel o mi competencia funcional en un equipo de trabajo?

En este punto vuelve a ser crucial el papel del Responsable del Equipo, ya que un análisis minucioso de las características personales y profesionales de cada integrante del equipo será determinante a la hora de asignar funciones y cometidos en base a lo que se pretenda conseguir.

Estas metas a su vez, tienen que ser claras, medibles y alcanzables y sobre todo, se deben adecuar a las potencialidades de cada uno.

En esta fase el Responsable del equipo tiene que ser consciente que las personas del equipo pueden experimentar el “miedo a fallar”, a defraudar las expectativas depositadas en él, o incluso, puede llegar a sentir que no es capaz de asumir semejante reto por mucho que la potencialidad exista en él.

En este caso, la proximidad, el “cariño” y confianza que el Responsable del Equipo tenga en ellos y se lo haga saber y sentir de forma individual, que son capaces de hacerlo, será determinante.

El acompañamiento individualizado y la manera de cómo se haga ese acompañamiento, es crucial para cumplimentar con éxito esta etapa.

“Quiéreme para que gane, no porque gane” seria el lema de esta etapa.

Una vez disipadas las incertidumbres y afianzado la seguridad personal de cada persona del equipo, pasamos a la 3ª etapa:

PASO 3: Brindo apoyo al otro y me apoyo en él

Una vez se haya conseguido generar la confianza en uno mismo y en cada una de las personas del equipo, el Responsable del Equipo se centra en ir generando una atmosfera que vaya favoreciendo poco a poco la confianza ENTRE las personas del equipo, de forma que los objetivos que exigen la coordinación de esfuerzos, se puedan conseguir con la participación voluntariosa y desinteresada de los miembros del equipo.

Esta etapa es crucial para la conjunción del equipo. Cada miembro empieza a ser consciente de la interdependencia que se genera y que está basada en los principios simples  del “yo te brindo mi apoyo para que tú puedas sustentarte y a su vez, yo me apoyo en el otro para poder desempeñar mi rol de forma satisfactoria”.

Tanto la paciencia para que la confianza se deposite entre todos los miembros (te veo capaz), como el clima, la cercanía y la calidez que el Responsable del Equipo imprima en las relaciones entre ellos, será determinante para que esta se alcance y se consolide.

Por último llegamos  la etapa definitiva

PASO 4: La confianza

En la anterior etapa veíamos como el Responsable del Equipo empezaba a sembrar la interdependencia, fomentando la confianza en el otro. En esta fase esto es llevado a su máxima expresión, el lema es: “Haz tu trabajo y confía en que el compañero hará el suyo”.

En las unidades militares de élite si esta premisa no se cumple, es lo que puede marcar la diferencia entre salir vivo o no en un enfrentamiento armado.

El Responsable del Equipo tiene que estar pendiente de los síntomas que puedan aparecer en los inicios y que pueden hacer resquebrajarse al mismo, precisamente cuanto más conjunción precisa tener.

Las inseguridades e incertidumbres de la 1ª etapa vuelven a aflorar …… ¿seré capaz? ¿daré la talla? ¿podremos? …. etc, pueden volver a aparecer en la mente de los integrantes del equipo.

Toca volver a sembrar la confianza en uno mismo mediante los mecanismos que cada uno tiene para auto motivarse. Unos lo hacen por los demás: “Por mí no va a ser”, se dicen, otros apelan a su propio espíritu de superación, “sé que puedo” … etc.

El Responsable del Equipo tiene que saber cuál es el paradigma que cada uno tiene, saber cuáles son sus patrones de conducta, ser muy conocedor de ellos, saber tenerlos en cuenta y con la calidez, cercanía, confianza y dulzura, espolearlos para que aparezcan y que cada uno sea capaz de dar lo mejor de sí mismo en conjunción con los demás, respetando la diversidad existente mediante la cual, cada uno se siente capaz de afrontar las situaciones de desafío y reto.

La interdependencia consiste en eso, somos distintos, tenemos un mismo fin y nos necesitamos para lograrlo, solo así logramos alcanzar lo que, por uno mismo no seriamos capaces. ………….. 

 

  


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